El PLE, un nexo para nuestro patrimonio inmaterial.
En nuestra identidad colectiva no
únicamente podemos entender las catedrales, los cuadros o los edificios más
importantes como lo único que nos define como sociedad. El patrimonio material,
aun siendo una pieza clave de nuestro arraigo a un lugar, le falta un elemento
incluso más valioso, el patrimonio inmaterial. Cuando hablamos de este término
nos referimos a aquellas recetas de nuestros antepasados como el arroz al
horno, de fiestas locales y regionales como la muixeranga d'Algemesí que llevan
entre nosotros siglos.
Sin embargo, en un mundo
globalizado y que tiende hacia la eficiencia, estas formas de expresión
identitaria corren el peligro de desvanecerse y eventualmente acabar
desapareciendo. Por ello, debemos recurrir a soluciones más creativas e
integrarlas en nuestras costumbres de manera más consciente. Una herramienta
que podemos utilizar es lo que conocemos como el PLE o Entorno Personal de Aprendizaje,
donde aparece como una herramienta innovadora para la integración de estos elementos.
El PLE es el nexo entre esta modernidad
digital y los elementos ya mencionados anteriormente. Asimismo, nos permite
crear un conjunto que está en constante diálogo con los recursos a nuestro
alcance, las herramientas y nos da acceso a intercambiar las tan valiosas
experiencias e información personales que realmente es aquello que intentamos
salvaguardar y mantener culturalmente para mantener viva esa identidad que nos
hace quien somos.
Al tratar este tema desde un
punto de vista educativo, el PLE nos permite transformar el alumno en un sujeto
activo de esta memoria, integrando y asimilando todas estas costumbres, haciendo
una reflexión honesta y real. Esta reflexión también debe de venir por parte del
docente, por nuestra parte, ya que, de la misma manera de los alumnos, debemos
integrar estos conocimientos y culturas como propios para que la transmisión
sea íntegra. No podemos caer en la idealización de estos elementos y tratarlos
como cosa ajena o folclorizada, que carece de sustancia real.
El verdadero trabajo de esta
cuestión aparece cuando utilizamos las herramientas modernas como plataforma para
darle voz a lo que antes se “quedaba” sin compartir formalmente. A través del
PLE en el aula de Secundaria nos obliga a estructurar el conocimiento de forma
sólida, utilizando todos los recursos a nuestro alcance como pueden ser estas
herramientas digitales, que permitan una forma más directa de llegar a las
nuevas generaciones, pero sin olvidar aquello “analógico”, como sean recetas o
testimonios, por lo que los alumnos deberán integrarse en el mundo real y relacionarse
con él. El PLE debe cubrir estos ámbitos de forma efectiva para tratarse de un éxito
pedagógico.
En definitiva, el PLE nos ofrece
la estructura necesaria para que el patrimonio inmaterial no sea un eco del
pasado, sino una conversación vibrante en el presente, garantizando que nuestra
cultura siga siendo un recurso inagotable de aprendizaje y conexión humana.
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