Cada uno aprende como quiere... o como puede.

 

El hecho de aprender es algo que nos acompaña durante toda nuestra vida y aprendemos de muchas y muy diversas maneras.

Ya desde los primeros años en el colegio hasta la formación profesional o ols estudios universitarios o simplemente el aprendizaje por afición, siempre estamos adquiriendo nuevos conocimientos y nuevos métodos.

Naturalmente las fuentes aprendizaje van cambiando con el tiempo, aunque no debemos caer en pensar unas sean mejores que las otras por el simple hecho de que son más nuevas. Todas ellas tienen su valor y su utilidad y lo importante es que cada uno pueda elegir aquellas formas que le parezcan más cómodas o interesantes o atractivas o estén más a su alcance.

Así por ejemplo la fuente clásica de aprendizaje han sido los libros de texto y además en ellos se encontraban la información organizada, revisada y estructurada y además de manera progresiva. Los libros nos permiten hacer cosas tan simples pero tan importantes como subrayar, volver atrás, leer de forma pausada, releer... y para muchos la lectura no solamente es una fuerte aprendizaje sino también es un placer y a nivel educativo facilita la comprensión y la adquisición de conocimientos para los alumnos.

Junto con los libros, como no, siempre ha sido clave la figura del maestro, que no solamente ha transmitido información sino que orienta, explica con ejemplos, motiva a sus pupilos, resuelve dudas, etcétera etcétera Y además el hecho de ser un aprendizaje personal, cara a cara, le da un valor humano que va más allá del simple contenido.

Un aspecto que tendríamos también que destacar en el proceso de aprendizaje es, como no, la propia experiencia. El hecho de practicar o de poner en práctica una serie de conocimientos, desarrollar algún tipo de tarea o trabajo o simplemente ejercitar una habilidad o destreza, hace que también vayamos adquiriendo nuevos conocimientos, nuevas formas de hacer las cosas y aprendiendo a aprender que es otro de los grandes retos en este proceso.

Otra fuente evidentemente a destacar es la proliferación de internet, en el que el acceso al conocimiento se amplió de una forma jamás imaginada. Hoy podemos consultar artículos, ver vídeos, participar en foros o realizar cursos en línea y además con una facilidad de horarios con el que podemos adaptarnos según nuestras posibilidades necesidades o gustos. Además encontraremos una amplia variedad, casi podríamos decir infinita, que nos permite elegir aquello que necesitamos o que nos interesa o nos gusta incluso acceder, por supuesto, a contenidos que en nuestro entorno físico sería imposible.

En los últimos años la inteligencia artificial aparecido como una nueva herramienta, con plataformas que son capaces de responder a cualquier pregunta incluso hacer trabajos completos o servir de resolución de dudas o de consultorio, cualquier tipo de consultorio, desde los más técnicos y especializados hasta los más personales, cosa que evidentemente tiene sus beneficios pero también sus inconvenientes y sus peligros.

De toda esta diversidad de fuentes se ha desarrollado el concepto del PLE (singlas en inglés de Personal Learning Environment) o entorno personal de aprendizaje. El PLE se refiere al conjunto de herramientas, fuentes, estrategias... que cada persona utiliza para aprender. No es un esquema rígido ni tiene un protocolo prefijado, sino que puede incluir libros, clases presenciales, internet, aplicaciones móviles, herramientas de inteligencia artificial, conversaciones con expertos, lectura, podcasts etcétera etcétera. Por tanto podemos decir que cada PLE es único y personal porque responde a los intereses o las necesidades de aquellos que deciden o se ven obligados a aprender.

Siendo único y personal nadie puede establecer un criterio general sobre qué medio o fuente son mejores que otras, incluso como queda dicho cada uno aprende según sus propios gustos necesidades o posibilidades sin caer la tentación de que lo nuevo es siempre mejor que lo viejo. No se trata por tanto de escoger entre estudiar un libro o seguir un curso online o asistir a clases presenciales o consultar una plataforma de inteligencia artificial... cada una tiene sus ventajas sus inconvenientes y sus características propias.



En definitiva aprender es un proceso muy diverso y dinámico en el que sé complementan todas las fuentes, todas las estrategias entre sí incluso se enriquecen mutuamente. Lo importante es que cada persona pueda tener la libertad y la capacidad de construir su propio PLE escogiendo las herramientas que mejor se adapten a su estilo y sus objetivos.

Lo que no debemos olvida es que siempre estamos aprendiendo incluso aunque no queramos, pero lo ideal y lo estupendo será que siempre queramos seguir aprendiendo.


José Luis Rubio


PD: gracias a aquellos que habéis leído el artículo completo de principio a fin, que el Señor os lo pague con hijos... o con lo que más necesitéis.

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